Etapas en el desarrollo de la meditación


En este diagrama se representa el desarrollo de la concentración o Shiné compuesto por once etapas que sitúan los diferentes estados que se atraviesan en el proceso de la meditación. 

La mente del meditador está simbolizada por un elefante ya que este animal una vez es domado, nunca vuelve a desobedecer a su maestro volviéndose útil para desarrollar numerosos trabajos.  Lo mismo se aplica a la mente.

Por el contrario, un elefante salvaje y sin domar es muy peligroso causando a menudo una terrible destrucción. De la misma manera, una mente que no ha sido entrenada puede causar todo tipo de sufrimientos.
 
  
Simbolos que aparecen en la imagen: 

Elefante: la mente (de color negro en las primeras etapas simbolizando el letargo mental y de color blanco al final representando la mente libre de perturbaciones, la felicidad mental).

Mono: distracciones de la mente por los propios eventos internos (mentales y emocionales) y externos (a través de los cinco sentidos).

Conejo: el letargo y la pasividad mental como otra forma de distracción sutil.

Cuerda:  se necesitan para atar al elefante, representa la memoría y el recuerdo constante en el foco de la atención (la respiración).

Gancho: se necesita para conducir al elefante en la dirección correcta, es la vigilancia.

Fuego: el esfuerzo y energía a aplicar (menor en cada etapa, hasta llegar a la undécima)
Alimentos, telas, instrumentos musicales, perfumes, espejo: los cinco sentidos como fuentes de agitación mental, el gusto, el tacto, el sonido, el olor y la vista respectivamente. 
  
- En la primera etapa, el desarrollo de la concentración del elefante es totalmente negro. Esto se debe a que en la etapa inicial de desarrollo de shiné el letargo mental traspasa la mente. Delante del elefante hay un mono que representa la agitación mental. El mono no puede quedarse quieto ni siquiera un momento y siempre está charlando siendo atraído por cualquier cosa. En esta fase de desarrollo de shiné el mono conduce al elefante. En este estado de la práctica la agitación mental guía a la mente hacia todos lados.

Detrás del elefante sigue el meditador, quien trata de obtener control de la mente. En una de sus manos sostiene un lazo simbolizando la atención y en la otra un garfio simbolizando el estado de alerta pero aún no es capaz de usarlos. En este estado el meditador no tiene control sobre su mente. El elefante (la mente) sigue al mono (las dispersiones) sin prestar la más mínima atención al meditador. 

- En la segunda etapa el meditador ha casi alcanzado al elefante, es decir el meditador comienza a fijar su atención en la respiración, la esperanza de éxito comienza aquí.  El monje levanta sus brazos, la cuerda se necesita para atar al elefante y el gancho para conducirlo en la dirección correcta, ambos símbolos representan el recuerdo del foco de la atención (la respiración) y la vigilancia.   

La mancha blanca del elefante es un poco mayor representando que cierta neblina y letargo de la mente comienzan a desaparecer. Sin embargo los cinco sentidos todavía distraen la atención del meditador: tacto (tela), sabor (fruta), olfato (concha con esencias perfumadas), sonido (platillos) y vista (espejo). 

Estas fases iniciales  de la meditación una y dos, es donde mas esfuerzo y energía debe poner el meditador ya que no existe el hábito de la concentración y la atención se distrae y se pierde continuamente en los pensamientos.  La escucha y la reflexión sobre el significado del Dharma será lo que activará la motivación del meditador para desarrollar la concentración en la respiración como objeto de meditación.   

- En la tercera etapa el meditador lanza la cuerda sobre el cuello del elefante y éste mira hacia atrás, simbolizando que aquí la mente está ya un poco controlada por el poder de la atención. En esta etapa un conejo aparece sobre el lomo del elefante. Este es el conejo del letargo y la pasividad mental, el cual antes era muy sutil como para ser reconocido pero que ahora es obvio para el meditador.

El meditador comienza a disfrutar del estado de "espaciar" sus pensamientos y cree que ha alcanzado una calma ideal.  Se siente bien. De hecho, esto es realmente una distracción, un sueño sutil.  El meditador bien informado sabe que hay dos niveles de "pasividad": una forma básica que parece muy agradable pero que es una distracción y una forma mas sutil que parece un estado muy tranquilo de la mente, pero que en realidad es una forma disfrazada de depresión, esto debe ser vigilado por una cuidadosa introspección.

Al igual que un conejo utilizando camuflajes, así esta etapa puede ser confundida con el progreso. Este estado relaja al meditador ya que parece agradable, pero en realidad es una distracción que como una fuga de aire en un globo hinchado va debilitando lentamente la atención.  La clave en este punto es aplicar la suficiente energía y esfuerzo para mantener una despierta atención muy vigilante. 

- En la cuarta etapa el elefante (la mente) está bastante más obediente. Muy raramente tiene que recibir el lazo de la atención. Los colores oscuros y blancos del elefante están a la mitad cada uno, representando que el poder de vigilancia y alerta del meditador que entiende lo que se está haciendo y está ocurriendo. La cuerda en el cuello del elefante está holgada porque la mente ya es muy obediente.  El elefante, el mono y el conejo miran hacia atrás (al meditador) demostrando que reconocen las distracciones que surgen y éste reconduce la mente hacia el objeto de la meditación. Esta concentración enfocada en la respiración es posible aproximadamente durante unos quince minutos. 

- En la quinta etapa a través de la vigilancia la distracción y la neblina o pesadez mental han casi desaparecido, el mono va detrás del elefante quien de forma sumisa sigue el lazo y el garfio del meditador. La cuerda de la memoria no es tan necesaria ahora, sin embargo las distracciones sutiles se hacen mas fuertes (aparece un segundo mono comiendo en la periferia y no en el camino, representando las distracciones del entorno a través de los cinco sentidos) por lo que el poder de la diligencia y la perseverancia deben aplicarse al máximo.   El meditador puede mantener su concentración sin distracción en la respiración durante una media hora. 

- En la sexta etapa  tanto el elefante como el mono siguen mansamente al meditador que deja que le sigan a su propia voluntad sin necesidad ni siquiera volverse,  el conejo ha desaparecido de la escena.   La mente se vuelve cada vez más clara y fresca, sin embargo el meditador mantiene una concentración energética que se muestra como el lazo de la atención y el gancho de la vigilancia, que aunque no son necesarios siguen listos dado que las distracciones y el encanto de los cinco siguen existiendo.  La mente deja de vagar y la concentración sin distracción es posible durante al menos una hora. 

- En la séptima etapa tras una larga y perseverante práctica, el meditador alcanza la pacificación completa de la mente. El elefante está ya casi completamente blanco, mostrando una mente sin perturbaciones apenas, así el meditador la deja libre (sin lazo y sin garfio) que avance pacífica delante suyo aunque,  aún así el monje la observa.  El mono baja del elefante y se pone en cuclillas detrás del monje en obediencia completa.  Sin embargo el elefante todavía tiene pequeñas manchas de negro en las patas representando la dispersión sutil que puede aparecer.  La concentración es posible durante aproximadamente una cuatro horas. 

- En la octava etapa el elefante se ha vuelto completamente blanco y sigue detrás del hombre, que no necesita ni siquiera volverse puesto que ahora la mente es completamente obediente. Sin embargo, un poco de energía es todavía requerida para poder mantener la concentración.  El mono de la agitación mental ha desaparecido completamente de la escena. La agitación y el letargo nunca más se presentarán en forma burda, solo ocasionalmente, en forma sutil. La concentración es posible durante un o dos días sin desacanso. 

- En la novena etapa el meditador se sienta en meditación, el camino ha terminado y el elefante se duerme a sus pies.  Esta etapa de la absorción total la mente permanece en perfecta ecuanimidad y ya no es dependiente de los sentidos. El meditador ahora puede permanecer concentrada sin ningún esfuerzo por períodos largos de tiempo, incluso días, semanas o meses. Esta etapa se alcanza gracias a la  familiarización total e integración de la calma mental. 

- La décima etapa es el logro del shiné real representado por el meditador montando con calma sobre el lomo del elefante.

- Más allá de ésta, hay una undécima etapa, en la cual el meditador es dibujado como montando sobre el elefante quien ahora camina en otra dirección.  Ha entrado ahora en un nuevo tipo de meditación denominada vipassana, o la más alta interiorización (en tibetano: Lhag-Thong) que se simboliza con la espada flameante y afilada de la sabiduría.

Dos líneas negras salen del corazón del meditador: una de estas representa klesavarana, los oscurecimientos del karma y las distorsiones mentales, la otra representa a jneyavarana, el oscurecimiento de los instintos de la distorsión mental. El meditador sostiene la espada de la sabiduría de la meditación vipassana con la cual él planea separar estas dos líneas. Una vez que el practicante ha comprendido de cerca la vacuidad, estará en el camino de la perfección de la sabiduría. Prajñaparamita, el último objetivo del desarrollo de la concentración.

  
  
  
Fuentes y Bibliografía:
La Perfección de la Concentración  por Geshe Rabten Rinpoché. Traducido por Gonsar Rinpoché. Preparado por Glenn Mullin y Michael Lewis. Impreso en Tushita, el centro de la FPMT en Nueva Delhi, India. Traducido al castellano en Bogotá, en el Centro de Meditación Budista Yamantaka de la FPMT en Colombia.
http://www.dharmafellowship.org
The Path of Serenity and Insight, An Explanation of the Buddhist Jhanas, Henepola Gunaratana, Motilal Banarsidass Publishers, Delhi 1985 
The Diamond Light of the Eastern Dawn, Janice Dean Willis, 1973 Simon and Schuster, New York 
Meditative States, Lati Rinpoche & Denma Locho Rinpoche, Wisdom, Boston 1983 
Practice of Tranquility and Insight, Khenchen Thrangu, Shambala, Boston 1993 

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